Múltiples son los factores que han incidido para que no se gestara una democratización real de la gestión municipal, a pesar de la existencia de los sistemas de consejos y de otras expresiones organizativas de la sociedad civil. En este marco, destacan por su importancia las redes económicas-políticas ilícitas y lícitas que en gran medida se han convertido en estructuras de poder paralelas con una alta capacidad para cooptar los procesos políticos locales, imponer sus candidaturas, así como sus inversiones. Por otro lado, la fragmentación socio-política de fuerzas democratizadoras y falta de perspectivas estratégicas e incapacidad para forjar pactos políticos en torno a agendas transformadoras comunes, impidió que construyeron procesos locales sostenibles en defensa del bien común y con una participación ciudadana y auditoría sistemática, eficaz y creciente.  La subordinación de las políticas públicas municipales a los intereses de grupos empresariales privados o a los directrices de un estado nacional poco interesado en propiciar proceso democratizadoras, contribuyeron a la erosión de las ventanas de oportunidad política de construir democracia y desarrollo local.

La imposición del modelo neoliberal particularmente exacerbado en la época posguerra (1997-2023), tuvo tres consecuencias fundamentales: a. Impidió que se construyera una perspectiva de desarrollo nacional, regional y local coherente con las necesidades ciudadanas, el bien común, los cambios socio-demográficos, la degradación ambiental y la transición climática. Debilitó al Estado e impuso la mercantilización de los derechos sociales básicos (educación, salud, vivienda, transporte), de los bienes naturales, transfiriendo enormes recursos públicos a entes lucrativos privados imponiéndose políticas públicas gubernamentales corto-placistas, ineficaces y erráticas. c. Propagó un discurso sistemático elaborado por los think tanks de las elites neoliberales en contra del Estado y los bienes públicos, resaltando la importancia del mercado, la eficacia del sector privado y la necesidad de que la ciudadanía se salva a si mismo mediante diversas estrategias de sobrevivencia.

Por otro lado, los gobiernos municipales enfrentan importantes limitaciones en cuanto a poder tener instaladas capacidades técnicas de administración y gestión de las políticas municipales; la descoordinación y desarticulación interinstitucional, la discontinuidad en políticas y programas municipales, así como insuficiencias de recursos financieras para cubrir las crecientes demandas ciudadanas y necesidades del municipio. En un informe publicado por Segeplan (2013), se indica que en el ámbito financiero de la gestión municipal existen desafíos como la alta dependencia de las municipalidades en la transferencia de recursos del gobierno central, serias dificultades para la recaudación fiscal municipal, especialmente del Impuesto Único sobre el Inmueble IUSI, y debilidades en la planificación y ejecución presupuestaria, la baja calidad y cantidad de los servicios y bienes públicos municipales, así como la  ausencia de una carrera municipal.